domingo, 14 de mayo de 2017

Una vuelta de tuerking

Con la que está cayendo en el Parque de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, no puedo evitar ponerme nostálgico y añorar los buenos tiempos en los que las gentes del Parque aclamaban con fervor las bondades de su director, la gloria de sus bosques y su hacendoso cuidado de los mismos, así como el respeto con el que trotan ligeros en carreras de montaña, mientras cuidan con mimo de su variada fauna, con el oso a la cabeza.

Tal vez el mismo director añore también esos tiempos en los que solo se pedía su dimisión por inclumplir la normativa del Parque y volar en helicóptero a menos altitud de la permitida por el interior de  la Reserva Integral de Muniellos.

Porque me deja absolutamente asombrado que ninguno de todos los que defendieron su gestión hace unos meses, no haya salido ahora a seguir defendiéndola con cuatro osos muertos por furtivismo en el entorno de Muniellos (en la puerta de Muniellos) e incendios que cercan y destruyen el espacio más protegido de Asturies, y por lo visto en su momento, el más querido, defendido y mantenido por sus habitantes o periféricos.

Ejemplo de avistamiento de osos en el entorno de Muniellos. Por desgracia envenenado

La cuestión es que una cosa en predicar y otra dar trigo. 

Y la gestión de un espacio natural como el parque de Fuentes del Narcea o Muniellos, no puede hacerse a base de buenismo, de golpes de efecto, de programas televisivos o de bailes. 

Cuando se acusa al máximo responsable de incumplir la normativa del parque por permitir la grabación de un programa de televisión cuyo único acercamiento a los valores por los que se protege Muiellos o su entorno, es totalmente banal y no ofrece ni un resquicio de educación ambiental o de rigor divulgativo, no es solo por si tiene un permiso de vuelo a baja altura o no (que también), si no porque es banalizar un espacio protegido y lanzar un mensaje de "todo vale", muy bien acogido por aquellos que están deseando desmontar el Parque y que leen el mensaje como una palanca para el incumplimiento de la legislación.

Un mensaje que ha traído desgracia y destrucción. Ha resucitado todos los fantasmas de la cerrazón más profunda.

¿Dónde está ahora el director del parque de Fuentes, de Muniellos? ¿por qué no ha dado explicaciones de lo que ocurre en su área de gestión en una contraportada periodística? ¿por qué no ha dimitido ya? ¿por qué no ha dimitido el Director de Recursos Naturales o la Consejera que tanto apoyan la labor de concienciación social del director?

Está claro que la gestión de todos ellos es nefasta y que no ha dado resultado el permisivismo. Es evidente que no hay una verdadera conciencia de conservación, y que cada vez que los "jardineros del paisaje" claman por su inocencia, es un paripé. Porque la realidad al final es cabezona y lo que ha quedado son balas, veneno y fuego.


Es evidente que la estrategia del miedo y la amenaza latente en forma de ruedas pinchadas a los guardas, amenazas de muerte o lobos decapitados, da beneficios a los delincuentes que las llevan a cabo: ni un solo detenido por la avalancha de lobos muertos por la mafia y una sentencia de muerte a 45 lobos, a pesar de que su propio partido vota a favor de su protección total en el Estado.

Hipócritas que dicen una cosa y hacen otra. Gente que grita y amenaza, que apoya la nefasta gestión de una Consejería cuya mejor baza ha sido poner a uno de los suyos a hacer "tuerking" en televisión, mientras los furtivos y los pirómanos campan a sus anchas en aquellos lugares que deberían ser el emblema de la protección.

Espero ansioso los argumentos de aquellos que defendían la actuación del director del Parque (o del Director de recursos naturales o de la Consejera porque es una única entidad) como "ejemplar".

Este es el única caso en que la autorización de sobrevuelo de espacios como Muniellos, (en este caso en la vertiente de Ibias este mes de abril) tiene pleno sentido, y jamás debería haberse dado. Por desgracia no ha habido vuelos que muestren la realidad de los incendios con el mismo espíritu comprensivo de aquellos que tuvieron tanto éxito.
No cabe duda de que el tuerking acaba poniendo a cada uno en el lugar al que corresponden sus méritos. 



viernes, 5 de mayo de 2017

A las orquídeas no les gusta la nieve

Al menos no les gusta la nieve de Mayo.

Este principio de semana amaneció nevado apenas a 1200 metros. 

Hayedos nevados con la hoja nueva 

Y a esa altitud a primeros de Mayo, ya ha empezado la floración de muchas especies, entre ellas algunas orquídeas.

Dacthylorhiza sambucina bajo la nieve

Quemadas por el frío

También ya está en marcha la salida de la hoja de las hayas, y estas tampoco disfrutan de estas heladas tardías y estas nieves de última hora.

Poca nieve en invierno, poco agua en abril y heladas y nieve en mayo. 

De nuevo se pone a prueba la resistencia de muchas especies.

Algunos piensan que el cambio climático no existe. Tampoco una helada tardía es síntoma de nada. Pero el cambio lento e inexorable comienza por los brotes.

Pocos renuevos crecerán este año en los hayedos de Somiedo. Primero la seca y hora la helada. Todos los brotes que ví estaban marchitos.

Aspecto de las hojas nuevas de las hayas tras las heladas.

No desaparecerán los árboles grandes. No será de pronto. Pero poco a poco no habrá renovación y cohortes enteras no tendrán descendencia. Y tal vez en pocas generaciones los cambios serán patentes.

Sambucina variedad amarilla

El próximo año dejarán descendencia las orquídeas tardías, aquellas que no florecieron a finales de abril. 


Orquídeas en la nieve

viernes, 28 de abril de 2017

Nota breve: el oso suicida

No bastaba con tener un orificio en el cráneo con "destrucción de hueso de forma irregular" y además con los bordes quemados.

No bastaba con que le falte la piel, la carne del tórax, las extremidades garras incluidas...

No bastaba con cortes y apenas uno o dos días entre que murió y fue encontrado (no varias semanas como se dijo inicialmente)

No bastaba con todo eso, con una descripción que es casi grotesca.

Además resulta que el oso encontrado en los alrededores de Moal, lindando con Muniellos, en el sancta sanctorum de los espacios protegidos asturianos, el 7 de enero, con un frío de mil demonios, se le ocurrió suicidarse comiendo setas mortales (Amanita phalloides se entiende).

Una "fartura" para más INRI.

Fartura de setas venenosas en enero, a bajo cero, cuando hace meses que no quedan setas en el monte.
Con algo "semejante" a un disparo en la cabeza. Desollado. Y con la carne desaparecida.

Yo no tengo ni idea de quién es la persona que ha escrito esta ristra de despropósitos, pero realmente parece que ha sido quién se ha atiborrado de una tortilla de setas alucinógenas.

Supongo que entra dentro de la estrategia de la desinformación. Evitar las palabras "veneno", "furtivos", "delito", "cacería ilegal", "especie protegida" o "carne para hacer chorizos".

Porque sinceramente, es más creíble que mataron al oso de Moal disparándole a bocajarro una bala de amanitas congeladas, para después hacerse una alfombra con la piel, unos ceniceros con las garras, y chorizos con la carne, que toda la historia que nos quieren hacer tragar desde la prensa y los responsables de la protección del Medio Ambiente en Asturias.

O mejor aún: fue el mismo oso quien, abrumado por su incapacidad para bailar de forma tan televisiva como los responsables de su protección, decidió suicidarse, desollarse y vender su carne por internet a diferentes "youtubers" de moda.


Estado en el que se encontró el oso suicida de Moal que ingirió setas veneosas antes o después de morir.

http://www.lne.es/asturias/2017/04/27/fartura-setas-venenosas-mato-segundo/2094991.html
http://www.lne.es/asturias/2017/04/26/segundo-oso-muerto-moal-murio/2094911.html

viernes, 21 de abril de 2017

¿Dónde se vende la impunidad? En el parlamento asturiano

Impunidad es la imposibilidad de ser sancionado. Se trata de una excepción de condena o una forma de escapar de la justicia. Es común en algunos países en los que se carece de un sistema político limpio y que repercute en un sistema judicial corrupto y débil.
Se habla de impunidad cuando el acusado de cometer algún delito en particular no recibe la pena que le corresponde por su accionar. Por lo tanto, no se enmienda su conducta, ni aprende de ella. Es entonces cuando la maniobra de evasión de castigo -o impunidad- se produce por motivos políticos o de otro tipo, y éste que es acusado por transgredir la ley, no recibe ningún castigo ni condena.



Las diferentes situaciones que hemos vivido en los dos últimos años en Asturies, en todas las cuestiones medioambientales, son un ejemplo flagrante de impunidad.

Impunidad, que como puede deducirse, solo puede provenir de un sistema corrupto en su raíz.

No hablo de corrupción económica (tal vez también, quién sabe), si no de corrupción moral y política, aquella que afecta a la confianza profunda que se deposita en quienes han recibido el mandato de velar por los intereses comunes.

No es que hace tres años o cuatro, o diez, no se produjesen hechos iguales o más graves a los desastres ambientales que vivimos en estos meses, es que al menos se disimulaba más. 
Parecía que había algún interés en la protección del medio ambiente. Se disimulaban los intereses particulares frente al bien común, se hacía un maquillaje al menos formal, de la legislación ambiental.

A día de hoy, está claro que no hay ni siquiera ese mínimo disimulo: 
Se matan lobos y se exhiben públicamente (aunque no hay cojones a colgarlos en época de vacaciones porque queremos el caldo y las tajadas: matar a diestro y siniestro, pero vender el Paraíso Natural y no manchar de sangre el puente de Cangas, que queda muy feo en las fotos turísticas)
Se usa veneno con libertad y a sabiendas de que no habrá control (para fauna y para flora)
Hay barra libre para matar oso. (Al menos cinco en seis meses, en un sumidero de muertes como hacía lustros no se recuerda)
Y los políticos de todos los colores hacen piña para derogar la única traba que tenía el Ku Klux Klan asturiano para usar las antorchas en la noche y hacer arder los montes por los cuatro costados.
Se unen increíblemente IU, POSE, PP, Foro y Ciudadanos para eliminar el acotamiento de los montes quemados y defender a los ganaderos. (Podemos se abstiene porque no tiene apenas implantación en los concejos rurales, salva la cara frente a sus supuestos principios ecologistas, pero tampoco se enfrenta abiertamente en esos concejos a los clanes de ganaderos)
Los acotamientos, de apenas un año, eran el último reducto de salvación para los montes asturianos, la última línea roja frente a quienes solo entienden sus intereses como legítimos. Evitaban la entrada del ganado durante un año en el monte quemado.

Ha sido eliminarlo y todos los lobos con antorchas que estaban esperando, han salido en tropel a defender sus derechos de pernada sobre el común.

Porque han sido los lobos, claramente. Han sido los lobos que inundan nuestros montes quienes han incendiado bosques y matos para poder ver mejor al ganado y matarlo con más saña aún. 
Lobos que hacen cálculos rápidos sobre la posibilidad de ser detectados incendiando el monte, la de ser detenidos y la de ser posteriormente declarados culpables.
Y hacen cálculos en los que salen ganando. 
Son los lobos que han convencido, chantajeado o untado a unos políticos indecentes para que se corrompan y dejen de velar por el bien común para salvaguardar los intereses de unos pocos.
Lobos que saben que son impunes.

Y después de la diatriba, la apuesta pública.
Vamos a hacer una porra.
¿Cuanto tiempo le queda al alcalde de Allande en su puesto?.... Cri, cri, cri.......

Extracto de la entrevista al alcalde de Allande en la Cadena SER. Acusa directamente a los ganaderos, no la los lobos.... está perdido.




José Antonio Mesa no se calla. Apunta directamente al sector ganadero como culpable de la oleada de incendios que se ha venido produciendo en los últimos días. Para el alcalde de Allande, donde el fuego vuelve a asolar los montes de Villalaín, los fuegos se prenden como consecuencia de la eliminación del acotamiento al pastoreo en las zonas quemadas que la Junta General del Principado aprobó, hace unas semanas, a petición del Partido Popular y con el único voto en contra del grupo parlamentario de Podemos.

En esta comarca del suroccidente asturiano, durante el año pasado apenas ardieron 40 hectáreas. Desde la llegada de la primavera, comenta el alcalde de Allande, la situación se ha desbordado: “Los que defendemos, tanto al sector ganadero como al forestal y el medio ambiente ya lo veníamos avisando, y esta es la prueba. Si seguimos así, no quedará un metro por quemar”. José Antonio Mesa insiste, además, en que no existen medidas legales para poder poner coto a estas actuaciones, y tampoco un sistema de vigilancia eficaz en el que se encuentren coordinadas las fuerzas de seguridad. En su intervención en el programa Asturias Hoy por Hoy de Radio Asturias-SER se ha mostrado “descorazonado” por la falta de apoyo de la administración regional: “Todo el peso recae en Bomberos de Asturias que no dispone de efectivos suficientes. No sentimos el apoyo del gobierno en estas circunstancias”.

El alcalde insiste en el abandono al que la administración regional somete a los concejos del suroccidente asturiano: “Sólo saltan las alarmas cuando, como a finales de 2015, el fuego llega a las puertas de Oviedo. De otro modo, a la administración le preocupa muy poco”.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Omertá


El ganadero que quería el dinero se puso delante del coche y empezó a gritar: "Hijo de puta, cabrón de mierda, chulo. Te voy a matar cuando te vea por la calle. No te quiero ver por Valle del Lago. Te voy a despellejar como el lobo a las cabras. Si te veo por Somiedo, te mato. No salgas de casa por la cuenta que te tiene. Sé donde vives y conozco tu coche. Cuando lo vea te lo destrozo, cabrón"

Fuente la Nueva España 7-3-17

La mayor de las causas de la desgracia que sufre Asturies en la gestión de su cada vez más esquilmada biodiversidad, es la omertá.

Un código oculto, un código de "honor" que prohíbe colaborar con las autoridades legalmente constituidas, bien para informar sobre delitos que se conocen o bien para buscar la propia justicia.

Así se vive en la Asturies rural, y a menudo también en las villas pequeñas o medianas. Siguiendo la máxima perpetua de "pueblo pequeño, infierno grande"

Se vive como en los peores años del terror en el País Vasco profundo. Donde todos saben, todos callan, todos desconfían y todos, por silencio cómplice o por apoyo sincero, son culpables.

Atenazados por un código que impide hablar con libertad, oponerse a la opresión de quien grita más alto, amarrados a presiones sociales que impiden pensar diferente. Dentro de un permanente conflicto de intereses económicos opacos, mezclado con un cóctel explosivo de resentimiento de años, triquiñuelas y frustraciones por permanentes agravios, unos reales, otros inventados.

Unas veces son los incendios, otras matar los cormoranes, otras la pesca furtiva, otras la amenaza o agresión a los que cumplen con el trabajo de proteger la naturaleza, otras colgar lobos exhibiendo en público el poder del furtivo. Todas es el miedo. Miedo al vecino, al qué dirán, a denunciar, a ser despreciado, y miedo a la violencia latente en el fondo de saco de muchos pueblos y valles.

Y como rehenes víctimas de un síndrome de Estocolmo colectivo, los agravios personales se convierten en colectivos y los daños a uno son daños "al pueblo" al que continuamente los políticos, los ecologistas, los guardas.... agreden y denigran porque viven en despachos de ciudad lanzando de vez en cuando lobos, sapos y culebras desde helicópteros negros del viejo ICONA.

Y bajo el silencio cómplice, la administración del gobiernín, empeñada en seguir "arreglando" las cosas con dinero: pagando por daños, permitiendo matanzas cada vez mayores e injustificadas, subvencionando una y otra vez la misma vaca, aceptando el fraude, negando las evidencias, defendiendo alcaldes indecentes, ocultando los datos, pescando votos, abandonando a los guardas a su suerte, dejándose chantajear, permitiendo con un silencio cómplice, la destrucción del patrimonio que debe guardar y garantizar

Y todos bajo una omertá pesada como una losa, cimentada en el miedo, crecida en la desconfianza y alimentada por la certidumbre de que no hay vuelta atrás, de que antes o después no podrán seguir haciendo lo que les dé la gana porque ni el aire, ni los ríos, ni los montes, ni los lobos son suyos y por muchos que maten o exhiban trofeos macabros, ese modo de vida, esa impunidad, ese silencio opresivo, está acabado y son como soldados japoneses luchando en su jungla aunque la guerra se ha perdido. 

Porque saben que ese mundo cerrado donde se disponía de la vida y de la muerte, ya no existe pero se resisten a aceptarlo.


¿Nadie más encuentra similitudes entre lo que ocurre en Asturies con las cabezas de lobo y la iconografía de la mafia?


 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Una visión pesimista de la Ría de la Villa

El 2 de febrero fue el Día Internacional de los Humedales. Año 2017

La lástima es que en vez de tratarse de un día de celebración, en Asturies solo puede ser un día de reivindicación y denuncia.

El estado de uno de los humedales RAMSAR de Asturies es lamentable: basuras, aguas residuales, plumeros de la pampa y otras especies invasoras por doquier, cierres abiertos, charcas casi secas  y las compuertas cerradas con candado, perros sueltos en la zona del Cierrón... y una sensación general de abandono.

Un invierno con menos aves que nunca, y lo que es peor, sin una mejora real a la vista.

El próximo día 14 está convocado el Foro de la Ría de Villaviciosa. Ojalá se consiga compromisos para avanzar en alguno de los temas principales, de los que las aguas residuales y las especies invasoras son, a mi juicio, los principales, aunque nada comparado con el peor de los males posibles: la indiferencia.



Basuras en las charcas de la zona del Cierrón

Plumeros de la pampa. Este no nació ayer. Erradicarlo ahora es mucho más complicado.

Y se extiende eliminando juncos, carrizos y lo que pilla.

A la orilla del camino, el cierre de alambre roto. No es que sirviese de mucho, pero algo disuade del paso que ahora es libre.

Canal ponzoñoso a la orilla de las charcas del Cierrón.

Albergue artesanal para gatos en la misma zona. Los gatos son una de las molestias principales por su capacidad depredadora.

lunes, 30 de enero de 2017

La culpa es de los osos

Cuando a uno de los más importantes montañeros del mundo le preguntaron que por qué escalaba montañas la respuesta fue bastante simple:
"Porque están ahí"

Esa misma respuesta parece ser la que se aplica a los casos de los osos muertos en la última temporada en el núcleo duro de la conservación en Asturies.

Se mueren porque están ahí. 

En realidad es un éxito: como hay muchos, es normal que se les cace aunque sea a balazos furtivos, es normal que mueran en lazos, es normal que se busquen múltiples excusas para no averiguar las causas de que en Muniellos o alrededores (no quiero pronunciar nombres de pueblos porque luego me insultan por ecologista) todo el mundo ve osos desde sus casas, pero nadie ve quien mata a esos mismos osos.

En realidad, que haya doscientos osos es una muy mala noticia (excepto para los osos hasta ahora).

Ya llevamos un par de años en los que se habla de exceso de osos, de que se acercan a los pueblos, del miedo de los vecinos, de los daños, de que hay que devolverlos al monte, de que si ya hay, pues habrá que cazarlos.....

No sé de donde se saca que hay exceso de osos. Doscientos puede parecer un número elevado, pero sin conexión con otras poblaciones y partiendo de un mínimo cuello de botella genético, es un número ridículo. Además las amenazas para el oso han ido en aumento de la mano del sensacionalismo, de noticias que hablan de pelotas de goma para espantarlos, de pirotecnia...

Que haya más osos puede ser muy mala noticia.

Es muy mala noticia para los que viven del oso en extinción. Se puede acabar el chollo.

Es muy mala noticia para quienes hacen de la explotación de los recursos de todos, un negocio privado, porque muchos osos dan muchos problemas (más estudios de impacto ambiental, más restricciones, más incomodidades para hacer de mi capa un sayo)

Aunque la verdadera mala noticia es la indiferencia. O el silencio cómplice de los pueblos. O las sentencias vergonzantes que liberan furtivos. O la pasividad.

Si pones un lazo y te pillan, pero no pasa nada, si te libras, el mensaje es bastante nítido para quienes le tienen pillada la medida a destruir al límite de la legalidad. Si matas un oso de un tiro en pleno día, en la Reserva Integral, joya de la corona de los espacios protegidos, y tampoco pasa nada. Si cabe la sospecha de que no es solo uno... si además se mantiene la tensión permanente de la persecución implacable al lobo, con el que acaba equiparándose.

Pues al final todo vale. Da igual que sea un oso o una población de Centaurea somedana arrasada. Da igual ampliar superficie de eucaliptos que dejar sin explicar incendios forestales (provocados en un 90%, cifras oficiales)

Porque al final deja de tener importancia o acaba justificado. Y lo que hasta hace pocos años era el ejemplo de la recuperación y emblema de la educación ambiental que coloreaban los escolares, pasa a ser un ejemplo de la desgana de la sociedad por mantener, respetar e invertir en el único bien tangible que realmente puede legarse a nuestros hijos: la naturaleza que nos queda.

Y la culpa será de los osos. Por acercarse demasiado, por dejarse ver, por recuperarse en el mínimo margen que les damos siempre pendiente su existencia de que sean rentables.
Oso muerto de un disparo por un furtivo en Moal. Foto de LNE.







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